Frame 1: Una propuesta para el estudio etnográfico de ecosistemas digitales.

 Preámbulo:

En el año 2021, estando en 3r año de la carrera de Antropología Social en la Universidad de Barcelona, quise hacer una primera propuesta de TFG -Tesis de Final de Grado-. Esta quise que versara sobre una realidad que en ese momento me era muy vibrante: los inicios de jóvenes artistas en medios digitales, para promover su trabajo, buscar colaboraciones... etc. etc.: pues justamente, saber qué hacen estos jóvenes en Instagram en relación a su trabajo era lo más importante.

Así como haría años más tarde en Tarragona, decidí lanzarme a un estudio exploratorio. En esos años, la distancia con los materiales existentes era menor: pasados los años, me apena ver que es un campo que aún no ha experimentado los impulsos necesarios, pese a la existencia de un interés inconmensurable.

Sin lugar a dudas, como ya argumenté en la copiosa memoria: la falta de entrenamiento en herramientas y entornos digitales es el factor clave de este "atraso de la ciencia hispana - 3 siglos más tarde…-.

Esta memoria pretende ser una primera "puesta al día" para los estudiantes, curiosos y gentes raras que puedan encontrarse con este blog. Igualmente, cabe advertir que de este trabajo se desprendieron más materiales:

- Una conferencia que puede consultarse aquí: https://www.youtube.com/watch?v=gtaY4oii8FI

- Un power point visual y sintético que puede consultarse en Academia: https://www.academia.edu/125402305/Antropolog%C3%ADa_Digital

 

Se agradecerán los comentarios ajustados a la realidad del trabajo, asi como la financiación de investigaciones en mayor profundidad. Particularmente, estoy interesado en seguir estudiando medios digitales para el estudio de realidades laborales, médicas, económicas y más.

En sucesivas actualizaciones se pondrá a disposición el material gráfico. Cuando todas se hayan introducido esta frase será eliminada.



Primera parte:

A

Tema

En un sentido muy amplio, lo que tenía claro era que quería tarar la cuestión de la digitalización de vida social. Como estas interacciones se traducían mediante los nuevos medios, y cuáles eran las diferencias que había con respecto a la vida analógica.

Si bien este era en principio el tema, al final ha terminado reorientándose sutilmente: como los jóvenes emplean los nuevos medios para promover su trabajo.

El tema, como hemos advertido, ha ido variando. Este es un campo bastante infecundo en España. No el del empleo de nuevos medios, sino el sentido genérico de la antropología digital. Es una cuestión que se ha tratado desde la sociología, la pedagogía, la estética y otros ámbitos. Sin embargo desde la antropología aún se hace caro de ver. Esto, evidentemente si hablamos de obras que no se pierdan en divagaciones, entre las cuales evolución alguna entre una de 2004 o una de 2013,  o en casos tan concretos que pierdan prácticamente valor (por ej. Soler-Adillon y Ardevol, 2020).

Cuando aborde el tema quería que fuera amplio por dos motivos:

-          Por la propia ansia de coger un tema y tratarlo en profundidad aun sin saber muy bien de lo que se estaba hablando y la amplitud con la cual se podía llegar a abordar.

-          Por el propio desconocimiento de con qué me iba a encontrar.

Ambos factores se han ido conjugando a lo largo del trabajo, y ello es importante de reconocer, porque, mientras que ahora nos centraremos más en el segundo punto, para abordar el marco teórico, como mínimo en su inicio, es fundamental el primer aspecto.

Ha sido el propio trabajo el que ha ido indicando cuáles eran los mejores enfoques, y por ende ha ido describiendo el tema que íbamos a tratar. En la actualidad, el tema que ahora, y no antes, sabemos que he estado trabajando, es el de la introducción en los mercados laborales. Si bien este tema merece la pena tratarlo más adelante, es importante la observación.

El tema que me interesaba en un principio era el de alejarme de la idea de cultura. No por las críticas que se habían ejercido en si desde la antropología, sino por las que se emplean en ámbitos que van mas haya. La antropología tenía la “humildad” de advertir que había infinitas definiciones de Cultura, y que en el fondo estaba un poco “al gusto del consumidor” la criba de las mismas. Sin embargo me llamó la atención que Gemma Orobidg nos contara que su director de tesis (uno de esos importantes antropólogos franceses de finales del siglo pasado) le obligara a escribir su tesis sin empelar el concepto de “cultura”. Lo que tenía muy claro es que el tema no era la “cultura juvenil en X” circunstancia o la “ciberculutre” como han tratado, por otro lado excelentemente, muchas monografías. Estaba buscando un concepto que se alejara de la abstracción apriorística de “sustantivas” la cultura[1] (Bueno, 2016). Y buscando una búsqueda más materialista me interesaba buscar una interacción, una forma de operar y, para enmarcar los procesos de la vida algo similar a las “formas de vida”[2]. Así me interesaban los “modos de vida”. Expresión esta que si bien empleaba inconscientemente, he descubierto  posteriormente que ni mucho menos era ajena a la disciplina (Rossi y O’Higgins, 1981,13).

Buscaba comprender como la tecnología había alterado esas modulaciones en la vida. Ahora, por otros trabajos que han ido más allá de esta experiencia, sé que en la “modulación de la vida” no se encuentra la esencia de la antropología. No obstante esta misma idea, o su función en mi recorrido académico, siguen marcando mi proyecto de futuro para continuar este trabajo.

Este abordaje tan amplio también fue importante al momento de tarar el siguiente tema, el objeto de estudio.

Objeto de estudio[3]

El objeto ha ido evolucionando desde el primer planteamiento.

El objeto era Instagram. Como un app implica todo un mundo cerrado (que no cerrado en sí mismo) de interacciones posibles. Lo que me interesaba era como este objeto alteraba todas las relaciones previas.

No obstante desde un primer abordaje uno se da cuenta de que no nos encontramos ante un objeto per se. Sino que dentro de Instagram había multitud de objetos a estudiar. La propia aplicación se presentaba en sí misma como una plataforma que disponía de múltiples formatos de publicación y diversos modos de interacción. A su vez eso da lugar a multitud de actitudes diversas, tanto al momento de entrar en la red social (si bien nuestra muestra no se luce diversa) como de desarrollarse en esta (de lo cual sí que da muestra nuestra muestra). Por no hablar que el hardware a través del cual se podía acceder tenia múltiples formas (móvil, PC, tableta…) y la selección de una u otra, a su vez, contenía múltiples posibles motivos (salud, social, personal, etc.).

Es por ello que concluimos que no hay objeto: hay un campo de trabajo. Esto ha sido resultado directo del trabajo en los primeros meses ante la observación de cómo se desborda, ante las intervenciones y usos tan diversos, aquello que queríamos se contuviera en un elemento concreto, y que sin embargo iba más allá de la propia plataforma (la multimodalidad que advertía Castells (2009)). No obstante, es obligatorio reconocer que en esto toma mucha fuerza el híperealismo de G. Bueno, quien ya advertía de la necesidad e supera la dicotomía objeto/sujeto en pro del campo (ϕ, 88). También en esto es importante reconocer que ha habido otros autores, como Bruno Latour (Castro, 2020; Madrid, 2020), que han trabajado en esta línea. Aunque esto último es más importante de desarrollar en el apartado teórico.

Mi objeto de entrada al campo era una red social como Instagram, y lo sujetos con los que iba trabajar eran jóvenes artistas que empezaban a introducirse en el sector laboral.

Preguntas de investigación

La pregunta en un inicio era sobre la continuidad discontinuidad entre loa analógica y lo digital. La pregunta final es, cómo usan estos jóvenes las redes sociales para introducirse en el que aspiran sea su espacio laboral.

La pregunta quería ser en principio más un conclusión que un cuestionamiento con el cual entrar al campo de trabajo. Si bien la pregunta es perfectamente contestable mediante une estudio de las publicaciones que se han ido realizando en las últimas décadas, no era apropiada para interrogar a los sujetos. En especial porque hubiera requerido un tipo de observación mucho más minuciosa, y a al cual no renuncio de cara a un proyecto futuro, peor sencillamente resultaba imposible de mantener durante el curso universitario. Algunas de estas metodologías hubieran implicado la observación directa del uso de sus dispositivos de acceso a la red social o la observación de su entorno, lo que se llama una antropología fenomenológica (por ej. Pink y Mackley, 2012).

Esta pregunta es, ante todo, la que nos podemos formular ante lo que nuestros informantes y nuestros medios de investigación han revelado. También su vez implica una criba de estos sujetos y de estos medios al mostrarse inoperante en la escala de mis observaciones (por ejemplo los influencer quedan totalmente fuera del alcance de mi investigación).

La pregunta, no obstante, se mantiene amplia. En especial porque los informantes no muestran los sesgos sociales necesarios como para poder discernir en ellos actitudes que puedan venir marcadas por cuestiones del estilo género, raza, u otros. No obstante, la cuestión de la clase sí que resalta, pero deslocalizada de otras cuestiones y más bien de forma somera.

Finalmente, si bien ha reducido el grosor la pregunta, no ha quedado del todo contestada, podemos empezar a esbozar algunas respuestas, pero estas ni mucho menos están lo suficientemente definidas. Falta un mayor trabajo de campo y una mayor investigación entorno  los antecedentes. En este sentido, podríamos decir que la pregunta que enmarca no ya este trabajo, sino la continuidad del trabajo va air un poco más allá, siendo más concreta pero a su vez aspirando a poder poner sobre las mesa más métodos de investigación de los explotados hasta el monto: como jóvenes artistas musicales emplean Instagram para la promoción.

Así podemos ver que la pregunta se ha ido modificando en función de:

-          Los sujetos

-          Los medios de la investigación

Por otro lado encontramos tres “actos” de la pregunta:

1.       Continuidad y discontinuidad entre la vida digital y la analógica

2.       Introducción en el mercado laboral por parte de jóvenes artista

3.       Como jóvenes artistas musicales, de Barcelona, emplean las plataformas para promocionarse

B

Marco teórico

El marco teórico que se planteó en un principio iba a la idea de espacio, o mejor dicho, ciberespacio. Para ello partí de ciertas ideas como espacio fantasmático, el mundo de las ideas, ciberespacio o no-lugar. En un principio lo que me interesaba era esa construcción social del espacio, fuera planteamientos que ya daban por sentada una dicotomía entre lo analógico y lo digital o fuera expresiones más amplias como la de Marc Auge.

La primera y última que exploré fue la del “espacio fantasmático”, mediante Slavoj Zizek (2013)  y su Lacrimae Rerum. Ensayos sobre cine moderno y ciberespacio. En cierto modo una reconsideración sobre los nuevos medios. No obstante el problema del planteamiento se encuentra en lo que el teórico Liev Manovich (2017, 20) resalta en una entrevista:

Consideremos el moderno “átomo” de la creación cultural: un “documento”, es decir, contenido almacenado en una forma física, que es difundido a consumidores mediante una copia física (libros, películas, registros sonoros) o transmisión electrónica (televisión). En la cultura del software, ya no tenemos “documentos”. En su lugar, tenemos “actos de software”.

Y eso que el propio Zizek (ídem., 220) advierte:

En otras palabras, deberíamos evitar caer en las dos trampas, tanto la referencia simple y directa a la realidad externa de lo que hay fuera del ciberespacio como la actitud opuesta de «no hay realidad externa, la VM [vida misma] no es más que otra ventana

Sin embargo él tiende a un análisis desde el cual parece solo atenderse a una surte de arquetipo de “sujeto operatorio”, que nos aleja, no ya solo de nuestra referencia teoría más amplia, sino desde la propia antropología. Siguiendo a Mauss (1974, 51), autor que después nos será aun de más interés:

Todo objeto debe ser estudiado: primero en sí mismo; segundo, en relación a los individuos que lo utilizan, y tercero, en relación a la totalidad del sistema observado

Así en Zizek hay dos ausencias sonoras:

-          Por un lado, una perspectiva que vaya más allá de una versión subjetiva (que parta solo desde el sujeto) de la cuestión.

-          Por otro lado, una falta de estudio del aparataje técnico de los medios de software, los cuales va más allá del cine de Vertov.

Así pues, si bien no renuncio a su estudio a medio plazo, si que consideré que buscar en el “espacio” o en la “localización” la clave para desentrañar el problema al que me enfrentaba, era una amala resolución.

Así que decidí reorientar mi marco teórico en tres autores:

-          Gustavo Bueno; padre del materialismo filosófico, es un filósofo cuyo pensamiento puede ser muy fructífero por varios motivos. El primero es porque dentro de sus sistema filosófico dedicó muchas páginas a la antropología (1978, 1982, 1984, 1984b, 1987, 1990, 1990b, 1991, 1996, 2002b, 2005, 2012, 2013, 2014 y 2016; Ronzón, 2015)[4], y después porque fue un autor que se centró en el papel de los nuevos medios y sus producciones desde una perspectiva filosófica sistemática (2000 y 2002c).

-          Carlos Reynoso; de este autor hemos tomando nota de sus críticas a otras corrientes teóricas (2008 y 2014; Márquez, 2017) al igual que sus advertencias sobre el actual estado de la antropología (2013). Su obra es la más importante para entender la crisis que sufrió el trabajo en mitad del proyecto.

-          Liev Manovich; este teórico cultural cuanta con una infinidad de artículos, de los cuales nosotros solo hemos usado unos pocos (2008, 2017 y 2020), en concreto los mas relevantes traducidos al español. Los demás textos, si bien no se desviaban mucho de nuestro tema, colapsaban al emplear una metodología muy distinta  a la nuestra y al tratar la cuestión desde un enfoque estético muy amplio que no nos era de utilidad para nuestra pequeña muestra. Por otro lado, dos libros suyos que fueron importantes son (2005) El lenguaje de los nuevos medios de comunicación. La imagen en la era digital, y (2013)[5] El software toma el mando.

 

Estas obras que mencionadas, si bien poseen una gran potencia y no me cabe la menor duda de que serán necesarias a medio y largo plazo para desarrollar una buena teoría sobre la cuestión de estudio, se hacen para el presente trabajo excesivas. Por ejemplo la idea de que la teoría de redes que plantea Reynoso (2012) es importante para análisis a gran escala de la cultura es el trabajo de Manovich sobre publicaciones en Instagram (2020)[6]. Pero para ello sería importante poder contar con una información y unos medios para su tratamiento que están lejísimos de nuestro alcance. La teoría de G. Bueno, pro su parte, es potente, pero requeriría mas materiales de los que actualmente disponemos de nuestros escasos informantes y la observación de campo. Podría ser de utilidad al momento de organizar, antes que un trabajo propio, todo (dentro de los posible) lo que se haya hecho en esta orientación, lo cual, pro otro lado, también queda lejos de nuestro objetivo.

Es por ello que al final nos hemos centrado en “regresar” a la antropología. Podemos encontrar dos bloques.

Por un lado hay una ristra de autores hispanos que han tratado desde hace ya unos cuantos años estas cuestiones, y sus reflexiones a partir de sus trabajos no han servido de fuente. En especial se tratan de papers o capítulos de libros:

-          Elisenda Ardèvol (2010, et al. 2003). De ella hemos tomado sus primeras advertencias sobre el campo, sobre las  dificultades de la “localización” y la multiplicidad e forma que hay de entender lo digital como campo de investigación antropológica (la fotografía, la domesticación de nuevas tecnologías, la incorporación de tecnologías en el trabajo de campo, etc.). No obstante también debido a que su trabajo se había centrado en el blogging (idem., 2003), su metodología se alejaba abismalmente de la nuestra. Al igual que nuestro inertes no era acercarnos a un grupo totalmente desconocido, en cuyo caso nos hubiera podido ser de alguna utilidad sus recomendaciones entorno al cómo introducirse en un grupo y el cómo y cuándo revelarse como un investigador. Por otro lado nos queda por leer sus monografías[7]: (Ardevol y Montañola, 2004) Representación y cultura audiovisual en la sociedad contemporánea y (Ardèvol, et al., 2016) Digital Materialities: Design and Anthropology[8]. También falta por recorrer su blog[9].

-          Adolfo Estalella (y Ardèvol, 2011). En términos metodológicos fue el más relevantes (2011 y 2014). Por un lado su propuesta del abrir el “archivo etnográfico” nos pareció interesante y además fácil de realizar dentro del tipo de etnografía que estábamos realizando. No obstante se presentaron de inmediato dificultades al querer llevarlo hasta las ultimas: grabar las sesiones de observación[10].En esto quedó claro que el abuso de querer registrar, antes que el de “abrir el archivo en realidad, podía llegar a ser perjudicial para el trabajo. No obstante, compartir otros documentos como conductas en Stories podía ser interesante, pues este formato se elimina a las 24 horas en Instagram, y el grabarlo y recubrirlo a YouTube podía ser una herramienta útil, no solo de archivo de la información, sino también para, potencialmente, ver si se producía alguna interacción relevante con dicho material[11]. Por otro lado el autor destaca como la ética de campo se define en el propio campo antes que en las nociones preconcebidas que tengamos. Así, en el ámbito de las redes sociales, yo mismo me encontré con que el anonimato de mis informantes no se valoraba, pues el darles seguidores era algo positivo.

Finalmente el autor tiene entre manos una monografía (sine loc.), que espera eternamente ser terminada y publicada por lo visto. En ella ofrece una interesante y romantizada idea sobre el hakeo. Visión que enreda en cierto modo de los trabajos de algunos sociólogos (por ej. Aibar, 2008). En especial, visto su índice, se propone como un volumen metodológico. Puede llegar a tener su relevancia, no obstante buena cantidad de observaciones quedan ya cubiertas por lo descrito hasta ahora y por lo dicho anteriormente sobre las propuestas de Ardèvol, por lo que no nos repetiremos.

-          Carla Estrella (2011 y 2011b) nos propone entrar a los “mundos virtuales”. Si bien ella formaba parte de mi primer interés en la idea de “espacio virtual”, sus capítulos introductorios pueden ser de gran valor. Y uno de sus mensajes fue muy claro la primera vez que abordaba el tema, y sigue siéndolo en el presente (ídem., 2011, 47):

Los usuarios de los mundos virtuales [redes sociales] se apropian de estos recursos tecnológicos y crean significados sociales y culturales a través de ellos.

Osease, los usuarios tiene agencia, y fue a partir de ahí donde me empecé a interesar más por esta construcción desde los usos que no de un panorama tan amplio.

El otro grupo de obras de referencia, que comentaré brevemente, han sido:

-          Ángel Gordo, et al. (2018). Jóvenes en la encrucijada digital. Itinerarios de socialización y desigualdad en los entornos digitales. Esta obra es la causa de que desistía de investigar como tema central “la desigualdad” en internet. En esta obra el autor repasa minuciosa y actualizadamente el panorama de las tres “brechas digitales” existentes en el mundo moderno. Su obra, no obstante, si contamos con más sujetos, no podría servir para definir mejor los uso que estos hacen de internet (presenta una tipología al final de su obra (pp. 127-142). Es pluralidad al momento de concebir la “brecha digital” y explicar que no es una mera brecha, sino que se produce en diferentes niveles y de diferentes modos ha sido de gran utilidad. En especial, al momento de comprender el acceso de nuestros sujetos de investigación a las redes sociales cuando esta venia influida/guiada por sus centros de estudio o cuando estos le dan una infraestructura con la cual producir contenido para su perfil de Instagram.

-          Pilar Lacasa (2018). Expresiones de futuro. Cómo se comunicaran las próximas generaciones. Este es uno de los volúmenes más interesantes sobre el tema por su actualidad y su riqueza de enfoques. No obstante esta última es tal que en algunas ocasiones cuesta de elaborar un marco teórico mas general desde el cual enfocar bien la obra desde nuestra perspectiva. Ello se debe a que es un libro enfocado al campo de al pedagogía formal[12]. De igual modo su ultimo capitulo (pp. 297-341) se dedica a fdar algunas anotaciones sobre cómo podemos bordar este campo, ene l cual hay algunas indicaciones etnográficas. No obstante esta introducción es más general e interdisciplinar. Aun así, la etnografía tiene un peso importante en toda la obra, pero para atender a indicaciones más formales sobre esto, es el último libro de esta breve lista el fundamental.

-          Sonia Martin (2018). Familias enredadas. Los Riesgos en internet. Este libro nos pareció interesante por el hecho de que algunos de nuestro entrevistados bloqueaban  su familia o se hacían a espaladas de esta la ceunta de Instagram. No obstante al ver que este no era un punto  central quedó caduco. Aun así, su capítulo (pp. 119-141) dedicado a la “Gestión emocional” en internet da muestras de la riqueza que permite este medio en este área, y puede ser de utilidad en dos sentidos. Por un lado comprender mejor los emojis: “Los emojis no sólo representan significados verbalmente preestablecidos, sino que también articulan un nuevo tipo de lenguaje, a medio camino entre las palabras y las imágenes, con sus propios sentidos y referencias” (Ter en Castro, 2019, 89). Por otro lado, de cara al futuro puede ser interesante al momento de hacer una comparación entre el estado de las cuentas de los usuarios y enfocar esa evolución con su estado emocional.

-          Sarah Pink, et al (2019). Etnografía digital. Principios y práctica. Este es un libro elementalmente metodológico y de comparación de algunos resultados, pero no con una sistematicidad rigurosa. Por así decirlo estamos ante “tientos etnológicos”. Sus aportaciones metodológicas son las más interesantes, junto a los enfoques temáticos que propone. Nosotros no hemos querido encorsetarnos en ninguno, pero al idea de ala antropología fenomenológica (pp. 43-47, 66-71, 92-95 y 183-187) tiene su importancia para atender a un uso de la tecnología digital de forma holística, que sin dudas será necesario para la continuación de este trabajo. Si bien la quisimos empezar a poner en práctica en la fase final de este trabajo, la actual situación del COVI ha impedido poder aplicarlo. De igual modo hubiera requerido por mi parte un mayor estudio sobre el desarrollo técnico de ciertos objetos como el software de aplicaciones, el teléfono móvil, en especial el Smartphone, el lenguaje tipo emoticonos, etc. Por otro lado su propuesta de bloques temáticos nos parecía compleja de sostener dado el grupo con el que estábamos trabajando. Buena muestra de ello es que el “tema” que hemos acabado teniendo entre manos no se encuentra reflejado en ningún punto del libro mencionado.

Como puede apreciarse el marco teórico se ha encontrado en un constante proceso de proceroso y regreso a las muestras etnografías (las limitaciones del propio campo), al igual que la coordinación entre la propia teoría.

Si bien en la actualidad, mucho menos que antes, podemos decir tener un marco teórico definido, no obstante sí que esta infinitamente más localizado: la antropología fenomenológica, la antropología visual y la antropología de la técnica (en el sentido que hemos citado antes de Mauss) son los caudales principales por lo que nuestra investigación ha terminado acomodándose y donde esperemos se asiente a partir de ampliar la observación y ampliar el número de informantes e ir pudiendo afinar mejor con ellos las metodologías. Estas últimas observaciones las afinaremos en el próximo apartado.

C

Primera impresión del trabajo de campo

Por impresión comprendemos dos dimensiones:

-          La apariencia con la que se nos presenta el campo de estudio.

En un primer momento queríamos abordar el campo con la máxima amplitud posible. Sin embargo se demostró inabarcable. Era tal la cantidad de interacciones a registrar en unas pocas cuentas que se demostró que su registro milimétrico era poco menos que inútil. Por dos motivos; por un lado la mayoría de la información podía ser de inertes en un primer impacto, peor no establecía per se patrones de conducta, había el riesgo de caer en un particularismo de cada cuenta y hacer generalizaciones apresuradas. Por otro lado, los medios de que disponíamos para registrar dichas interacciones eran insuficientes.

Ello obligó a atender el campo no en su totalidad, cosa que ya o podíamos procurar en un principio, y reconstruirlo a partir de los informantes de que disponíamos. Así preferimos invertir las tornas, en vez de que la observación, o el abordaje al campo, fuera del o general a lo concreto, hacerlo de lo concreto  a lo general. A partir de un puñado de informantes accedí a otros informantes, procurando diversificar su actividades (algunos música, otros diseño, otro pintura, un caso de maquillaje…).

Así a través de un par de actores fuimos tejiendo una red de otros actores.[13]

-          El impacto que tuvo en nuestra idea del campo el hallazgo directo con este:

Iba de sobrasa advertido sobre la complejidad de definir los límites en el campo de lo digital. No obstante no quería perder detalle y me aprecia importante aspirar a registrar todo lo que se pudiera.

Al ver que sencillamente era inabarcable me di cuenta de que no era un mero proceso de registro, ni el que tenía que elaborar yo como “antropólogo” ni lo que sucedía en internet. Se producen constantes procesos de readecuación de los procesos de trabajo, publicación, interacción a cada caso particular y sus similares.

Al comprender que al indefinición no era tanto en el campo, pues era fácil reconstruirlo desde un caso concreto (con sus riesgos), vi que el problema era querer abordar antes la abstracción de “ciberespacio” que las interacciones de los sujetos que empleaban o no dichos medios digitales. En este sentido se produce un directo paralelismo con la descripción previa sobre el marco teórico.

Finalmente, el trabajo de campo dejó de ser un mero proceso de registro milimétrico[14], tendencia que había cogido también de exagerar la propuesta de la “apertura del archivo etnográfico” de Estalella (2014). El trabajo de campo exigía una multiplicidad de métodos para abordarlo, los cuales a su vez se describían no solo ya por el campo en sí, sino por al disposición del investigar (osease, yo) en el mismo. Así, la idea de llevar a cabo una antropología fenomenológica, en la continuación del trabajo realizado hasta la fecha, no se me hubiera pasado por la cabeza, si no fuera por la gran confianza que tengo con la mitad de los informantes, por lo que sabía que no hubieran puesta el más mínimo problema más allá de una mínima explicación ante una metodología tan “invasiva” en apariencia. No obstante ese registro, tampoco debía caer en el error de mi primera intención, y eso es parte de lo que queda aun por hacer: si voy a elaborar una reconstrucción de los modos de uso de la tecnología he de atender, perfilar mejor, qué tecnologías son las que me interesan. Así, por ejemplo, no me importa lo mas mínimo lo que hagan al levantarse, a menos que sea publicar una canción en su perfil (cosa que no se ha dado hasta el momento). Y así sucesivamente ir perfilando algunos abordajes.

Las entrevista se presenta como herramientas útiles, pero siempre que tengan una finalidad concreta. En ese sentido mi primera entrevista fue sencillamente ridícula. En vez de plantarse como una entrevista se planteó como un diálogo. Esto no se debió solo a mi fallo, también al del entrevistado, quien era un familiar, motivo por el cual me costaba más aplacar su modo de plantear la entrevista (casi un diálogo radiofónico [no es sorprendente que él sea muy aficionado al género]). Ello hizo que esta entrevista terminara siendo una suma de divagaciones que se prolongan hasta las casi 3 horas[15]. En este sentido el diálogo tiene su relevancia y siempre nos da información, pero por ejemplo en esta charla terminé por conocer antes el punto de vista del entrevistado sobre lo que era Instagram que sobre sus usos concretos.

A partir de esa primer entrevista tuve claro que las entrevistas tenían que estar mininamente guionizadas, con una cierta evolución, en mi caso empiezo preguntando siempre por “Cuando y como” se hicieron Instagram, algo muy concreto y que además se puede contratar a través de su propio historial de publicaciones, y termino preguntándoles sobre “cuando creen que Instagram dejara de ser un medio útil para sus finalidades”, algo mucho mas abstracto y divagante y que me permite, antes que saber cuál es la opinión del sujeto sobre “como serán las redes sociales del futuro”, conocer cuál es su idea de para lo que sirve Instagram, y en especial para sus usos.

De igual modo aprendí que cada entrevista tenía que tener un trasfondo similar para poder tener puntos a comprar, peor por otro lado tenían que tener elementos distintivos antes los evidentes cambios de uso  en cada sujeto. Así antes de redactar las entrevista readaptando un “guion canónico”, revisaba sus perfiles personalziadamente, revisando sus publicaciones y si existía algún orden (inclusive en algún caso se podía llegar a realizar una calificación sencilla), si existía alguna metodología, algunas temáticas, unos usos muy marcados de una herramienta o, por el contrario, un infrauso de una herramienta, etc.

Ello no obstante, no garantiza el éxito de la entrevista. En dos ocasiones al entrevista fue muy pobre, una duró 37 minutos, aunque su contenido era relativamente útil y la emplearé más adelante; la otra, sin embargo, se caracterizó por la brevedad de las respuestas y su pobreza en observaciones. En este último caso el medio fue hibrido y creo que eso pudo impcair un empobrecimiento de al exposición: ya que la persona no usaba ningún medio de comunicación tipo Skype o zoom, le envié la entrevista por WhatsApp. Aun que conozco al entrevistado y sé que está en su carácter ese tipo de respuestas, no me cabe duda de que el medio que yo mismo use no fue el más adecuado y en ello también hay mucha culpa. Queda pendiente rehacerla.

En cuanto a la observación del campo, como ya he dicho lianas más abajo, empecé por una idea de registro, antes que de observación. Así el diario de campo se caracterizaba por su ausencia, mientras que conforme iba entendiendo que en el campo se iban apareciendo objetos de interés y otros que no, y que eran los primeros los que enrecian valor para ser registrados, el diario de campo fue cobrando importancia. Por otro lado también al cobrar el diario de campo más importancia como registro se iba haciendo más notoria la necesidad de “distinguir […] la observación de la interpretación” (Rossi y O’Higgins, ídem., 166). Un buen caso de esto se encuentra en el que fue mi primer registro en el diario de campo,[16] donde antes que registrar lo que sucedía yo ya planteaba, con la excusa de tener una muestra de ello, una teoría que ya había ido tomando forma mediante observaciones previas. Si bien esta teoría la sigo sosteniendo, ese no era el objetivo de dicha metodología y, por ejemplo, al final han terminado por no tener ningún valor en mi trabajo.

Si bien la investigación bibliográfica también la considero un método para abordar en primera y ultima instancia el campo de trabajo, creo que ya ha quedado bien descrita en el apartado anterior.

Finalmente valdría la pena hablar de dos últimas metodologías, que si bien no las he aplicado sí que han emergido como necesarias a partir del abordaje que he podido realizar hasta la fecha.

-          las encuestas. Esta herramienta, que corresponde a la parte de “tecniques cauntitatives”, no se ha podido aplicar durante al presente investigación, no obstante, ya se ha realizado el diseño de dicha encuesta (Anexo 1) y se irá aplicando a posteriori tanto a los entrevistados, quienes me gustaría que al contestaran de forma personal y en persona para también si poder dibujarme mejor un perfil suyo, como a todos aquellos que cumplan un mínimo de características y que estén al alcance. Un aspecto en el cual hubiera sido muy útil es confirmar, por ejemplo, si al principal plataforma de acceso de nuestra muestra a esta red social es el móvil y por qué motivo. También podría ser confirmar en qué año se hicieron Instagram y atender cuales suelen ser los rangos de tiempo en uso de esta aplicación.

-          La fotografía queda como un registro necesario para poder ilustrar los usos concretos, las operaciones, que llevan a  cabo los sujetos con los objetos de su entorno y otros sujetos. En concreto me interesaba el abordaje de los objetos desde una antropología, inclusive antes que fenomenológica, recuperando la atención concreta con al que Mauss (ídem.) detalló en su obra los usos que hacían diferentes pueblos de diferentes herramientas. Así por ejemplo, el deslizar y el pulsar son los característicos del empleo del Smartphone a diferencia del ordenador que es el clic del ratón y el tecleo del teclado. Esto último lo ampliaré en el último punto de este subapartado al traer al frente más referencias de autores que han tratado esta cuestión y al describir un poco como nos encauzamos en esta perspectiva.

Planteamiento de nuevas preguntas

Las preguntas que me plantee en un principio fueron las siguientes:

-          ¿Se puede hacer una antropología de la sociedad global?

-          ¿La antropología puede absorber nuevas metodologías manteniendo su identidad?

-          ¿Puede la antropología renunciar a ciertas metodologías y mantener su identidad?

-          ¿Instagram en sí puede ser un “objeto antropológico”, al modo de una vasija para un arqueólogo, o es más bien un “campo antropológico”, al modo de un espacio social?

-          ¿Instagram es un  campo de trabajo o una herramienta de trabajo?

-          ¿Podemos analizar las instituciones humanas, mediante esta red social?

-          ¿Qué diferencia a Insta de otros espacios cibernéticos como los juegos-online?

-          ¿Instagram se muestra de por sí como un espacio autónomo o presenta continuidades con otros espacios digitales y otros no-digitales?

-          ¿Se puede romper la dicotomía analógico/cibernético?

En este sentido contrasta fuertemente con lo que buscaba que fuera mi objeto de trabajo: “Lo que nos interesa no son tanto los sujetos, como las interacciones que permite esta aplicación y qué nos dice con respecto al intercambio (me-gustas comentarios, reposts, posibilidad de comprar en línea, etc.) al parentesco (amigos, mejores amigos) la institucionalización de la persona (individuos, grupos, empresas, familias reales; instituciones económicas, políticas o culturales; etc.) derecho (denuncias, bloqueos, privacidad, costumbre, etc.) lenguaje (emojis, hashtags, faceups, etc.) política (democracia, monarquía, participación, liberalismo, branding político, prestigio, honor, etc.) entre algunos otros aspectos.”.

En este sentido ya se ve una tensión inicial entre el realismo de aspirar a registrar y analizar las interacciones concretas y una cierta celeridad por elaborar las abstracciones más amplias. En la  actualidad las primeras preguntas se han diluido, y la segunda parte se ha centrado.

Me intereso por como jóvenes artistas usan Instagram como plataforma para promocionar su trabajo. En concreto, para introducirse o no en el mercado laboral.  Tampoco hay que cerrarse en la cuestión del mercado laboral, pues hay quienes no emplean el medio con dicha finalidad. Pero sí que se ve un uso orientado a dicho ámbito, o como mínimo el económico. Cuando no se busca una finalidad concreta económica se ve un salto diferencial. Es ahí donde se marca de forma más clara la división entre nuestros sujetos. Esto a su vez no implica un marco temporal limitado, así hay quien lo sube de muestra, de porfolio, pero no necesariamente para obtener trabajo ya, sino más bien como muestra posibles futuros trabajos. Por lo que tampoco hay que cerrar en exceso el círculo.

Lo que sí que he considerado, de cara a la continuación de este trabajo, es centrarme en la cuestión gremial y apuntar concretamente hacia la música. A diferencia de otros que trabajan el dibujo, el maquillaje o el diseño, la música se presenta a Instagram en una función muy elaborada de usos, como reproductor de la misma música producida (pero no de forma prefrencial), el perfil permite presentar una estética musical concreta, ya que se diferencia del perfil personal, etc. Por resumir, me gustaría seguir las indicaciones del párrafo anterior, pero centrando un poco más en qué área artística concreta se mueven los sujetos.

Esto en cierto modo también se debe a las dificultades de crear una obra para la plataforma. Así cuando hablamos de arte en internet no solo hablamos de exposiciones de obras en internet, como puede ser los casos de patrimonialización vía internet,[17] sino que también podemos hablar de artistas que explícitamente producen para Instagram. Este el caso de un aplicación en la app que permite, mediante reconocimiento facial, aplicar software de realidad aumentada sobreponiendo al rostro elementos con los cuales o mediante los cuales se puede generar otras acciones, o en la mayoría de las ocasiones únicamente se sobrepone permitiendo hacer retratos divertidos (ver un ejemplo en el Anexo 2). De ahí la necesidad de fijar mejor el análisis. Conste, por otro lado, que este último caso, sería muy interesante de estudiar mediante una antropología del cuerpo[18], cuestión que nos planteamos hasta cierto punto y que no podremos garantizar que nos e vaya a convertir en nuestro tema principal de estudio después de esta breve introducción en el campo. Pero esto, ya es otra cuestión.

Sin lugar a dudas, no obstante, una de las cuestiones que se han tornado centrales a pese a la imposibilidad de abordarlas es toda la cuestión técnica. Como ya hemos destacado antes, en esto ha sido fundamental la presencia de Mauss, al igual que la de G. Bueno aun que se mantengan a escalas muy diferentes. Para ello es importante entrar en el siguiente bloque.

Reformulación del marco teórico

Las nuevas referencias al marco teórico se construyen en dos centros diferentes, si bien relacionados.

-       Primero me gustaría tratar la importancia de la técnica y al tecnología para poder desarrollar esta trabajo con mayor profundidad de cara a un futuro.

-       Después plantearé dos trabajos en concreto que creemos nos podrán servir de ayuda.

Cuando empecé a leer el libro de Marcel Mauss (ídem.) Introducción la Etnografía esperaba encontrarme, o bien con un libro al estilo manual introductorio al tema como el de Lucy Mair (1975) o el de Marvin Harris (1998), o bien con libros más teóricos como el citado Teorías de la cultura y métodos antropológicos de Rossi y O’Higgins (ídem.) o el célebre volumen compilado por Jose R. Llobera (1975), La Antropología como Ciencia.

Hay que reconocer que muchos de los temas que se tratan en los otros libros “introductorios” a la materia también se ven en el volumen de Mauss. No obstante, algo que lo hace irrefutablemente diferente es que, inmediatamente después de pasar el bloque “metodológico” (pp. 11-41), se adentra ricamente en el campo de las técnicas (pp. 43-146). Esto era algo que yo no había visto en mis tres años como estudiante de antropología, únicamente en antropología ecológica y de forma muy primaria[19]. Algo muy interesante es que la primera técnica que estudia, no es mecánica, sino la “técnica del cuerpo” (p. 45), como “El conjunto de los hábitos del cuerpo constituyen también una técnica que se enseña y cuya evolución no termina”. Una de las técnicas del cuerpo más reconocidas es la de la muerte.[20]

Por otras lecturas, en Antropología Ecológica, había llegado a leer al arqueólogo Lewis Binford. Este arqueólogo dedicó un artículo interesantísimo  al cuestión funeraria ([1970]2011). Ahí una de sus conclusiones (ídem., 40) era:

El estudio comparativo de las formas de contenido cultural, como medida de la variabilidad en la corriente de la información, dentro y a lo largo de los sistemas culturales, es engañoso; la mera variabilidad estructural entre los sistemas culturales condiciona fuertemente el grado en que la información y el conocimiento se traducirán en un comportamiento organizado culturalmente. La interpretación histórica tradicional ignora este carácter sistémico de la cultura.

Lo primero de todo es aclarar que Binford se encuadra en fuertes debates contra el difusionismo (Fernández y Ruiz, 2011). Hecha esta aclaración del contexto teórico, es importante resaltar como las técnicas funerarias no se expandían sin más, los grupos humanos tomaban su fuerza, pero a su vez eran readaptadas en sus usos locales. En esto no quiero reivindicar un descubrimiento que no es tal, como veremos líneas más abajo ya hay excelentes monografías antropológicas que señalan en esta dirección.

No obstante, esta lectura de Binford sobre la difusión de los usos tecnológicos en combinación con la sutil descripción del Mauss me recordaron el comentario de uno de mis informantes[21]:

 “Es que es tan fácil, no has ni de picar, es solo deslizar”

[Ferran 20 años]

Me empecé a interesar por lo que tuviera que decir la arqueología sobre ciertos usos de objetos (por ej. Ratto, 2016), de la técnica y al estética. Encontré aspectos interesantísimo. Solo por dar un ejemplo, pues este no es un trabajo sobre arqueología, ni esta terminará por ser la disciplina desde al cual enfoque mi trabajo:

 Si bien hay un aumento de en la técnica de trabajo bifacial, y en las estrategias de captura de recursos, se produce un descenso marcado en la frecuencia de decoración de los artefactos. Esto demuestra que las modificaciones en las distintas esferas de producción social[22] no siguen ritmos de cambio similar.

Muestra Myrian Álvarez (2008, 31), al analizar la conducta de los grupos cazadores-recolectores-pescadores, en el extremo sur de Sudamérica, a partir del 2000 AP, que inclusive con la expansión de mejoras técnicas no hemos de esperar que se produzcan de igual modo progresos del mismo “grado” en otras áreas en concreto.

Así pues, el estudio desde los objetos y sus usos era fundamental. Gimena Perret (2009, 30) en un breve artículo me descubrió a André Leroi-Gourhan, quien profundizó en el perspectiva de Mauss, en un “análisis dinámico de la tecnología […] consistía en ampliar lo que tradicionalmente se consideraba técnica, a los movimientos ejecutados sobre al materia”, es decir, “alejarse de aquellos análisis que consideraban a los objetos en sí mismos”.

No he podido leer la obra aun de dicho antropólogo, en especial uno de sus tres volúmenes dedicados a la “Evolución y técnica”: El hombre y la materia (1988)[23].

Por no quedarme solo en la Antropología también busque algún abordaje general del panorama de la cuestión técnica desde la sociología.[24] El artículo de Aibar (1996) “La vida social de las maquinas: orígenes, desarrollo y perspectivas actuales en la sociología de la tecnología” parecía una buena introducción. No obstante, él muestra en un artículo ya citado (2008) que no existe un conocimiento profundo de los mecanismos de los dispositivos que se abordan desde la sociología, y eso que en el artículo de 1996 resalta jactanciosamente esto como una de las características fundamentales de las nuevas orientaciones sociológicas y que iba radicalmente cambiar el panorama. El mejor ejemplo de esto es uno de los autores más reputados en nuestro contexto y actual ministro de universidades en España: Manuel Castells. Por dejarlo en boca de otros, señala en su trabajo Manovich (2013, 34):

Contrariamente, los académicos que carecen de esta experiencia o implicación más técnica (como Manuel Castells, Bruno Latour[25], Paul Virilio o Siegrfied Zielinski) no han incorporado planteamientos sobre software en sus visiones sobre la tecnología y los medios modernos, pro preciso en su teoría y sumamente influyentes que puedan ser.[26]

Y cuando Manovich habla aquí de software no nos hemos de sentir libres de culpa, pues estamos aquí hablando de Instagram y a fin de cuentas esta es una amera “red social”. Instagram opera, técnicamente, como software, socialmente es un mero añadido a redes sociales preexistentes que mediante esta disposición del software las llevan a un nuevo nivel.[27]

Es justamente en este punto donde podemos introducir el interesante artículo de Daniel Miller (2019) “Cómo y porqué el mundo cambió las redes sociales”. Este es el artículo que da paso a un interesante dossier de la revista argentina Etnografías Contemporáneas dedicado a “Etnografías de lo digital: reflexiones y experiencias  de campo multisituadas y (des)situadas”. En este primer artículo concluye el autor (ídem., 11):

Entonces, el primer aspecto importante para destacar es que las redes sociales se diferencias dependiendo del lugar donde se estudie este tema. Sin embargo, hay algunas generalizaciones que podemos permitirnos hacer

-          […] representan un cambio en la comunicación humana.

-          […] lo visual es una parte integral […]

-          Ya conocíamos los emoticonos y los emojis, peor ahora una persona puede tomar imágenes de su cara para mostrar los cambios de humor […][28]

Si bien es un artículo con cierta riqueza, ante todo lo que permite es una ojeada a vista de pájaro de qué ha hecho recientemente la antropología sobre las redes sociales. También tiene algunas conclusiones algo descontextualizadas, por ejemplo al reclamar como problema un supuesta noción limitada de “lo humano” (p. 16), cuya crítica puede ser acertada o no, pero parece algo extraña en una artículo que parece moverse por otras veredas y no da muestras necesarias para incitar a dicha reflexión al lector.[29]

No obstante, este estudio junto a  otros que se están elaborando desde la University College de Londres (UCL)[30], son una inestimable fuente de información de cara un futuro inmediato.

También cabe advertir que esta otra vía que tomé de lecturas me ha obligado a recupera a uno de mis primeros autores de referencia: Manovich. Ello ha sido algo que se me ha hecho evidente al  empezar a buscar información sobre el Smartphone como medio de acceso a  lo digital y leer el artículo de Israel Márquez (2017) sobre “El samrtphoner como metamedio”. Ahí expone sucintamente la teoría de los medios que Manovich (2005), la cual él plantea originalmente en El lenguaje de los nuevos medios de comunicación. Así que las sucesivas lecturas y ampliaciones del marco teórico también implican la recuperación de viejas lecturas.

 

Entrando ahora en el segundo bloque de las novedades del marco teórico, nos hemos de interesar por la entrada de los jóvenes en el mercado laboral. Así vemos que nuestra muestra  no se encuentra ante una etérea exposición de arte de internet, sus fines son lucrativos, en algunas ocasiones profesionales y en otras no.

En este sentido habrá que tener en cuenta varios aspectos. Como advertía Paul Willis ([1977] 2017) en su célebre Aprendiendo a  trabajar. Como los chicos de clase obrera consiguen trabajos de clase obrera; el sistema educativo es una pieza clave para comprender esta reproducción de clases. Y esto ha salido a  relucir en más de uno de nuestros entrevistados, al igual que es algo que resaltan Gordo et al. (ídem.,) en su trabajo al momento de advertir de los mecanismos de que dispone una sociedad para paliar la desigualdad digital. No obstante esos mismos medios digitales se presentan como suplentes a carencias propias del sistema educativo. En este caso no nos introduciremos, como pro toro lado hace excelentemente Lacasa (ídem.) en su trabajo ya mencionado, en el sistema educativo en pleno. Lo que nos interesa es sobretodo los estudios superiores al bachillerato o del mismo grado (ciclos) pero que no se inscriben en la categoría especifica de bachiller. Esta exclusión no se debe a que tengamos muestras de que los estudiantes de bachillerato no se encuentran en esta circunstancia. Es que sencillamente, nuestros sujetos no han expuestos dichas relaciones.

Hay que empezar comprendiendo cómo es ese salto al mercado laboral de los jóvenes y como las redes sociales son plataformas que fortalecen, compensan o debilitan esta entrada. El trabajo de Willis es un clásico, pero tiene entorno a medio siglo. Se nos hace fundamental aprender sobre el “Descubrimiento del mundo económico en niños y adolescentes” (Delval, 2013) en la actualidad. Esta última referencia puede ser un interesante punto de entrada, no obstante se orienta desde la psicología infantil y juvenil. Así que habrá que seguir revisando qué se ha hecho desde la antropología, si bien creemos que este campo estará bien abonado y nos erá tan difícil encontrar información como en el caso de la redes sociales.


 

Segunda parte

Principio y finalidad:

Los usos que se hacen de internet no surgen ex nihilo; inclusive para quien lo vea como mero resultado del empleo del “tiempo libre” o “tiempo de ocio”, deberá saber que estos dos conceptos tienen sus luces y sus sombras y deben ser comprendido dentro de cada sociedad[31] (Baños, 2018).

¿Para qué alguien se mete en una red social? Hay animo contestatario, ansias de independencia, ansia de dependencia… ¿Cómo se introduce uno? Hay manuales o videotutoriales, hay señalizaciones o se pide consejo de un usuario otro… ¿Cuál es la primera impresión? ¿Se conserva en la actualidad es primera impresión?

Estas son algunas de las cuestiones que abordamos en el principio de nuestros encuentro.

Sociabilidad;

Sin lugar a dudas la respuesta más común ante la pregunta “¿Cómo y porque te hiciste Instagram?”, se caracteriza por:

-          La moda en el momento

-          Compartir contenido

-          Consumir contenido

En el primer aspecto, es interesante resaltar que la mayoría destaca que el momento en el cual se lo hicieron no había tanta gente empleando la plataforma, peor reconocen que su entorno inmediato sí que lo empleaba (excepto la familia).

En cuanto a los dos segundos puntos es interesante que se amalgaman y muestran mucha diversidad.

Así, por ejemplo, hay una preminencia en el acto de “penjar fotos” (pintura, JoJo, 19 años). No obstante Oscar (música, 20 años), por ejemplo, muestra una actitud más de consumo que de compartir, lo cual tiene un cierto sentido viendo que su cuenta es de las que menos publicaciones tiene (18 publicaciones en 3 años, en al cuenta personal), de igual modo es el que presenta un perfil más reticente a la socialización en internet al afirmar:

memes, ver a la gente que no te inetersa […] básicamente como un poquito de lubricante social

No obstante, todos reconocen que sí hubo un empuje social y que los primeros usos se suelen distinguir en esa dirección. Hay dos casos en este sentido diferenciados. Por un lado Kolde (19 años), quien empezó a  usar Instagram para subir videos que más tarde se subían en Vine (otra plataforma de videos cortos en la actualidad ya inoperante). Nos describe sus primera actividad en la red:

Nos grabamos haciendo el gilipollas por la calle y al final lo cavamos subiendo a la cuenta… pero nada… subí uno o dos videos y dije “esto no” y ya hice lo que es mi cuenta para subir fotos

Si bien el contenido ya presenta una especialización y no un mero uso genérico, igual localizable en lo que describe JoJo como un receptáculo de recuerdos, no podemos por ello hablar de una profesionalización de la cuenta, dicha transición requiere más operaciones.

Pero antes de entrar en este tema, es interesante que hay usuarios que no tienen dicho proceso, e igual en ello queda registrado un incremento de usuarios enfocados directamente al sector profesional (Escobar, 2020). Este es el caso de Mitus (pintor, 34 años):

me la hice [la cuenta de Instagram] porque vi que el resto de redes sociales no cumplían mis expectativas […]

las uso [las redes] para promocionar mi trabajo, a excepción de Facebook y Twitter.

La respuesta a este perfil la veremos en el siguiente apartado.

 

Profesionalización;

Al iniciarse las andaduras en Instagram, como hemos expuesto la principal referencia es el campo de socialización próximo, con meros fines de compartir contenidos (fotografías, memes, etc.), generar recuerdos.

La profesionalización es un proceso por el cual se van sucediendo múltiples cambios en la forma y contendió de la cuenta. Y el proceso, lejos de lo que puede parecer, no empieza en la creación en si de una cuenta.

Kolde diferencia el uso de uno más personal a uno donde lo que importa es la “promoción”. Ella, por ejemplo, aun no tiene una cuenta segregada dedicada concretamente al ámbito musical o de dibujo, pero nos advierte:

siendo una artista es verdad que enfoco mi perfil, el personal, a fotos que no puedan considerarse tan mediocres, por así decirlo.

Este control sobre el contenido es opuesto al caso que veremos en el siguiente subapartado, donde este tipo de segregaciones y controles se hacen desde “lo personal”, no desde lo promocional.

Hay un par de formas de gestionar la creación de una nueva cuenta “profesional”, como nos dice JoJo:

me hago otro o reciclo este [perfil]

Y al opción del reciclaje no es una anomalía. Esto mismo nos lo plantea Soker con respecto a  gestionar sus dos cuentas, la profesional y la personal:

Porque como cuesta promoverse uso ya lo que es mas la principal. Que no sería de extrañar que la de Soker me la borrara y apsara a la principal a ser esa. Y ya centrar mi principal en el tema música.

Así pues “la cuenta”, no es monolítica. El objetivo es la promoción, en tanto que crearse una cuenta a parte puede servir para generar un contenido especializado, esto no tiene por qué cumplir con alas expectativas del mercado de “Instagram”, que es generar más seguidores.

Así, la insistencia de la presencia termina por ser un factor fundamental, y ello se muestra en varios aspectos. Lo primero es porque es la idea misma con la que la gente puede acceder a esta plataforma para promocionarse. Como dice Oscar:

de coger tu trabajo y ponerlo en una plataforma en la que todo el mundo está 50 horas al día. Llamas a la publicidad.

Pero también por la importancia de compartir contenido entre usuarios. Que otro usuario de a conocer tu obra. Soker lo explicaba así:

Por ejemplo, lo de resubir stories, cuanta más gente lo suba, más fácil es, mediante sus perfiles, llegar a otra gente. Y si tú lo resubes… se crea como 14 o 15 sotiras que tratan de lo mismo

Una buena muestra de ello se refleja fácilmente al atender a cuantos usuarios puede, potencialmente, llegar un post y su correspondiente repost. En el caso de Zeiner (grafity y tatuaje, 23 años):

Pantallazo tomado el 2 de marzo de 2020.

Vemos como se comparte la producción. Este es el resultado del trabajo, pero esta es la fotografía última, durante las semanas anteriores pudimos ir registrando como se iban subiendo más fotografías compartiendo el proceso del trabajo. Este proceso en concreto no quedo registrado en los tories destacados en su perfil, los cuales no se eliminan a las 24 h. Pero si que podemos encontrar muchos otros en una lista titulada “Trabajillos”.

En este caso es interesante comprobar como si existe una reciprocidad en las menciones y visualización que se dan entre los usuarios.

En este caso, Zeiner alcanzó una bolsa potencial de espectadores de hasta 4442 (1.142 de OASIS y 3.300 de Kolde), sumándole a los que ya tiene en su propia cuenta (unos 14.500).

A más a mas vemos el uso de emoticonos (que no guifs) para enfatizar el trabajo realizado. Lo importante es que estos emoticonos los añadió Oasis, la empresa para la cual se elaboró el mural.

La empresa se lucra en prestigio al mostrar una inversión en el bienestar del local. Esto no me ha sido comentado directamente, pero debido a mi asidua presencia en el local, el encargado ha comentado en alguna ocasión el gasto que se ha realizado en la instalación, bien sea el suelo, las luces, el sistema de ventilación y los propios murales. Estos murales van rotando además estacionalmente asegurando una renovación de imagen al local y una entrada de dinero al autor encargado. Este último aspecto sí que me fue comentado en persona tanto por Kolde como pro Zeiner, por lo que puede deducirse que asegurarse encargos recurrentes de locales u otros espacios es un objetivo claro. Algo que también me hablaba Jay Constanza (diseño, 30 años).

No obstante no todos los trabajos tiene el mismo impacto al ser resubidos. En el caso de esta publicación veíamos que el etiquetado era una herramienta ineludible para desde ahí tejer una mini-red de difusión. Pero desde otras posiciones no sucede lo mismo, es de ello una buena muestra el siguiente caso:

Pantallazo del 26 de febrero de 2020

El screen-shot o captura de pantalla[32] es una constante herramienta de reutilización de imágenes con carácter de inmediatez, también pueden hacerse grabaciones en video de la pantalla, lo cual permite ampliar esta útil herramienta a los videos y contenid9os en movimiento.

Vemos como los fans pueden coger la base de una campaña publicitaria, ya de por si elaborada, y readaptarla con sus propias señales de alerta, de atención. En este sentido, el GIF en los stories de Instagram suele ser la herramienta predilecta. En esta imagen, pese a que no se vea, se tratan de dos gifs, los cuales, incrementa la expresividad propia de los iconos e imágenes incrustadas en la “micro-edición”.

A su vez es interesante resaltar la diferencia entre “etiquetar” y cuando solo se hace una captura de pantalla y se resube. No se etiquete aporque no tendría sentido, según me comentaba la propia usuaria:

-          La artista ya es conocida

-          La artista no va a hacer caso de una publicación “cualquiera”

No obstante, esta no es una actitud generalizada sin más. Podemos ver que hay muchos usuarios que sí que etiquetan a sus ídolos, en este sentido falta trabajar cual es esta diferenciación entre grupos.

Por otro lado, también es interesante resaltar que en la publicación original, la de la famosa cantante Taylor Swift, no hay posibilidad de responder al storie, se puede compartir, pero no puedes acceder a ponerte en contacto con al cuenta mediante el chat. Sin embargo, al otra cuenta, al del repost, nos e molestan en eliminar dichas interacciones.

Zeiner me comentaba esto como un refuerzo de la imagen de marca de un perfil.

Mucha gente te abre para preguntarte gilipolleces y yo quiero que me hables por ahí para temas de trabajo, ya tengo al otra cuenta para otros temas.

 

Pantallazo del 26 de febrero de 2020

En este caso podemos ver a la misma usuaria de los stories anteriores interaccionar (vía retweet) con otro contenido referente a la misma artista. En este caso es interesante la descripción del proceso de producción del álbum y el interés que puede llegar a mostrar el consumidor.

La paradoja es que –en una especie de inversión del viejo chlicé según el cual la ideología occidental disimula el proceso de producción en beneficio del producto final. El proceso de producción, lejos de ser el dominio oculto de lo prohibido, de lo que no puede ser mostrado, de lo que esconde el fetiche, sirve en cambio como el fetiche que fascina con su sola presencia

(Zizek, ídem., 211)

Esta referencia de Zizek no es gratuita. Una parte importante de la actividad en las redes es cómo se hace un producto. Es inclusive una da las disputas entre nuestros sujetos: subir el proceso o subir el resultado. Inclusive nos encontramos casos como el de Aroa (maquillaje, 20 años), quien no se atreve a subir los procesos porque no cree que tenga el nivel para dar clases a nadie. Otro caso interesante es el de JoJo, quien no sube el proceso porque no lo considera en sí una obra.

Al igual que hemos hablado de la creación de un nuevo perfil, es importante hablar de como los contenidos se van refinando. No se sube el mismo contenido e incluso se explicita la idea de proyecto en el perfil. Un buen ejemplo es la publicación de Aroa:

Pantallazo tomado el 28 de mayo de 2020

No obstante, recuperando el último caso del apartado anterior, sobre Mitus, vemos que la profesionalización del sujeto no queda reflejada en la superposición de usos en la red que en ocasiones llega  implicar la escisión de una cuenta a otra. En este caso concreto vemos cómo al profesionalización ha quedado registrada en otra red social, en Facebook:

también he estado últimamente subiendo cosas relacionadas con el arte…

En su caso se suma también que ya tuviera una página web propia y profesional con todas las indicaciones de contacto y con una surtida galería de imágenes con sus respectivas descripciones. Mitus destaca como este último aspecto es uno de los que más se hace notar entre Instagram y una Pagina Web como salto de calidad. Pues en el fondo, Instagram también ofrece esa imagen de una galería donde uno puede ir adjuntando descripciones a las publicaciones, pero el límite, y en especial el tipo de usuario no es el mismo que el que recurre a la página web.

Así un mismo contenido se adapta para diferentes plataformas. Y en muchas ocasiones el trabajo en múltiples plataformas es obligatorio para conseguir llegar al máximo de público posible.

Educación y redes sociales:

Uno de los aspectos donde esperábamos ver una mayor desigualdad era o bien en el nivel económico de los usuarios o bien en su género.

En cuanto al género no he encontrado diferencias nutrias y eso que conté con 3 entrevistadas de la misma edad aproximadamente (Kolde, Aroa y JoJo). Ello es probable que quede para revisar con estudios más amplios y que contrasten mejor al condiciones de uso de las redes sociales según el género.

Por otro lado, de mis interlocutores lo que encontraba era una mejor o peor articulación de discurso dependiendo su clase social, sin  embargo en los usos me costó mucho encontrarlo. No obstante, hubo algo que a raíz de hablar con Oscar me asaltó en más de una ocasión, para ser concretos en los casos de Aroa y JoJo.

Oscar me explicaba que la relación que tiene con la Universidad es algo desafortunada, ya que ellos se han de encargar de suplir tareas que la universidad no realiza. Así las redes sociales forman parte de un proyecto que busca cubrir una carencia de su universidad en el ámbito de creación de liricas musicales. Pero a su vez me pregunté, ¿Qué le ofrece la universidad para ese proyecto?: aulas, instrumentos y medios de grabación. No parece poco en el sector de la música, donde grabar de forma profesional puede ser muy costoso por solo empezar con unos buenos instrumentos.

Otro caso es el de JoJo. Si bien el centro donde estudió teatro no puso a su disposición tantos recursos, sí que les empezaron  dar algunas señales de como usar adecuadamente las redes sociales. En concreto, ella comentaba que al tema de etiquetar en las publicaciones a personas o empresas no le había dado importancia, hasta que le insistieron mucho en teatro.

Un caso intermedio entre JoJo y Oscar es el de Aroa. Ella estudió un ciclo de maquillaje y caracterización:

Nos dijeron que la forma más rápida de darnos a conocer, o como vendernos eran las redes sociales

[…]

Y era para que la gente viera lo que yo estaba haciendo. Yo tampoco estaba trabajando como tal. Aprovechaba, iba a clase, hacía el maquillaje, hacía la foto y al subía.

En este caso vemos que se dieron ciertas instrucciones de como usar las redes sociales, y a su vez se dio en un inicio recursos para subir contenido a dichas redes. Ella también nos comentaba que la academia resubía tus trabajos si la etiquetabas.

En este sentido vemos como las instituciones educativas juegan un papel fundamental en el desarrollo de los usos de estos nuevo medios, “instituciones digitales” como las llaman Gordo et al. (ídem.).

No obstante vemos que se reproduce la desigualdad existente entre ellos. En el primer caso (llamémoslo A) la institución no solo da medios infraestructurales, también da formación en branding (publicidad). En el 2º caso (llamémoslo B) la situación es muy diferente de la del caso A. A ella no le dieron material que compartir, ni infraestructuras, al igual que tampoco le dieron muchas instrucciones cómo emplear estos medios. El último caso (llamémoslo C), tiene un situación intermedia, donde hubo una mayor participación de la institución con sus alumnos, dando algunas indicaciones, aunque pocas, y promocionando su trabajo.

Lo que más sorprende es que el caso A sea el que más reclama las carencias de su sistema educativo. Omitió directamente todo lo que sí que le ofrecía la universidad. Los casos B y C, sin embargo, valoraban parte de esa formación si bien la reconocían como escasa.

En el caso A creo que hay otro aspecto a  destacar y es un conflicto interno entre estudiantes. Oscar comentaba que en este tipo de universidades con tanto estudiante extranjero, este suele ser de clase beienestante y no suele tomarse muy en serio los estudios, ni las infraestructuras que pone a disposición del alumnado la universidad.

En este sentido, lo que creo que es más interesante es que son justamente los jóvenes de clase media los que suelen empelar de forma más consciente las redes sociales para promocionar su trabajo. Los que están por encima suelen hacer un uso más despreocupado y restrictivo de las redes sociales en cuenta  a la cantidad de redes en las que trabajan o el material que comparten. Por debajo el uso suele estar mucho menos planificado. Lo cual cuadra con los perfiles que plantean Gordo et al (ídem., 97-123). Cabe destacar que esto son unas meras indicaciones, pues nuestra muestra está lejos de poder reflejar con precisión datos tan complejos.

Conclusiones

Hasta el monto de la investigación hemos podido ver como el posteo en Instagram no responde a un mera aleatoriedad. Hay usos concretos y circunscritos a las circunstancias de cada usuario entorno dichos usos.

En este último caso sobre la desigualdad de usos, por ejemplo el estudio o no de branding en la universidad supone un salto categorial en al profesionalización del perfil de Instagram, pero a su vez vemos que estas estrategias educativas no son monadas; vemos que en ciertos países se está dando mucha importancia a estas cuestiones, o a un cierto tipo de educación[33]. Así Oscar no dejaba de enmarcar esta estrategia de dar “manga ancha” a los estudiantes con las redes sociales con un trabajo que dicha institución deja de hacer.

Po rotor lado, la idea de la generación de recuerdos, nos deja obligatoriamente la puerta abierta a las formas de la memoria y como esta se toma en el medio digital. El uso de las redes sociales como medios de comunicación de los recuerdos, y que se deja fuera. Por ejemplo, en el perfil de Soker encontramos varias imágenes de él participando en batallas de gallos.

Otro aspecto de gran relevancia, pero que aquí no hemos podido tratar, es el del uso de los nuevos lenguajes. Los emoticonos o los # (Bernard, 2019) ocupan la primera plana de la vida en internet, hasta tal punto que llegan ser sinónimos de este concepto: vemos ciertos símbolos y ya comprendemos de inmediato la referencia.

Imagen tomada el 6 de febrero de 2020

Un buen ejemplo es esta imagen. Un escaparate de ropa íntima, con motivo de la campaña de San Valentín (14 de febrero), estaba cubierto de recortables en forma de cuadros de dialogo en cuyo interior habían varios (3) corazones concéntricos. Lo más interesante de todo es que este simbolito se asocia de inmediato con el formato que tiene los avisos de “megusta” en Instagram. Vemos una cierta “cultura visual”, una asociación de términos que sale del medio.

Aviso de que un usuario ha recibido un megusta en Instagram. Captura de pantalla del 6 de febrero de 2020.

Esta construcción del hábito, esta interacción entre “entornos”, es algo importante a tener en cuenta en trabajos de este estilo. En ese sentido, una herramienta como los storie encuentran su razón de ser en lo que nos explican Pink et al citando a Goffman (1963, 17 en Pink et al., 2019, 106):

la cercanía es importante para crear lo que él [Goffman] denominaba las plenas condiciones de coopresnecia”, donde “las personas deben sentir que están lo bastante cerca para ser percibidas en todo lo que hagan, incluida su experiencia de los demás, y lo bastante cerca para ser percibidas en esta sensación de ser percibidas”

 

Plan de trabajo

Cómo me planteo proseguir con esta investigación:

-          Terminar de revisar todas la referencias que ya hemos ido presentado a lo largo de estas páginas, al igual que ampliar otras.

-          Reelaborar un par de entrevista

-          Añadir los datos estadísticos de las encuestas que podemos pasar durante el verano

-          Hacer sesiones sobre cómo se usa el teléfono, como se accede a las redes y otros aspectos

-          Ir contrastando la evolución de los diversos perfiles e ir actualizando la información con los sujetos.

-          Ampliar el estudio del ámbito lingüístico con respecto a los emoticonos y el #

Lo importante sería en el próximo mes poder realizar pruebas de la llamada antropología fenomenológica y poder hacer algunos intentos de “fichas” de los dispositivos móviles desde los que se accede a los dispositivos.

También me gustaría poder ir haciendo entrevista durante el verano para así ir avanzando trabajo.

Creo que sería interesante estudiar más cuestiones técnicas sobre cómo funciona Instagram, sus algoritmos, su coordinación con otras app y otros aspectos.

Como un marco más amplio me parece que la antropología permite centrarse en las operaciones, las interacciones física de los sujetos con sus objetos; esto la hace, como disciplina, más original que al sociología. Creo que es importante ir desarrollando esta cuestión, tanto desde la revisión teórica como desde el propio trabajo de campo intentando demostrar que este enfoque que he estado encontrando en la última fase de esta breve investigación tiene su fuerza, en especial si la relacionamos con algo de tanto interés como es la introducción en el mercado laboral por parte de jóvenes y adolescentes.


 

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Anexos:

Anexo 1. Modelo de encuesta sobre los usos de jóvenes artistas en Instagram.

a)      Características sociodemográficas:

 

1.- Edad

      Sexo

      Lugar de residencia

      Estudios máximos cursados

      Trabajas en el mismo ámbito que te promocionas en Instagram?

     

b)     Producción artística:

 

1.- Tienes una cuenta enfocada a tu producción artística específicamente?

2.- Desde cuándo/cuánto tiempo hace?

3.- En qué áreas “artísticas” te muestras en la red social?

            - dibujo

            - pintura

            - música

            - tatuaje

            - otros

4.- Qué soportes usas para publicar en esta red:

PC

Portátil

Smartphone

Tableta

Otros: a describrir

 

5.- Si usas más de uno, cual es la proporción de uso entre ellos del 1 al 10.

a.      PC

b.      Portátil

c.       Smartphone

d.      Tableta

 

6.- En qué formatos publicas:

Storie

Post

IGTV

Directo

7.- Si usas más de uno, cuál crees que es la proporción de cada cual:

Storie

Post

IGTV

Directo

8.- Escribe un uso preferente para cada formato de publicación:

Storie

Post

IGTV

Directo

 

9.-  Usas la opción de “destacar” los tories en tu perfil?

10.- Usas la opción de mejores amigos en los stories?

 

c)      Uso de Instagram:

 

1.- Desde cuando tienes Instagram?

2.- Desde cuando utilizas Instagram como medio de promoción?

3.- Es la única plataforma que empleas para promocionar tu trabajo? Qué otras?

4.- Qué elemento hay en la descripción de tu perfil:

Fecha de Nacimiento

Ubicación

Área de trabajo

Página web

Etiqueto la institución con la que participo

Etiqueto mi cuenta personal

Etiqueto otras cuentas

#

Cuestiones religiosas (iglesia, zodíaco, etc.)

Otros: [a describir]

 

5.- Qué “modo” es tu cuenta:

Pública

Profesional

Privada

6.- Sigue alguna estructura tu perfil de Instagram?

Colores

Numero de publicaciones

Género de la publicación (música, dibujo, etc.)

Tipo de publicación (animado/inanimado)

Elaboración de un mosaico

Otro: [a describir]

7.- Usas # para buscar temas que te interesan?

8.- Cuáles de estas herramientas usas:

Etiquetado en el post

#

Mención en el pie del post

Otro: [a describir]

 

9.- La descripción de un perfil cuan importante te parece

-       Fundamental

-       Mucho

-       Bastante

-       Poco

-       Irrelevante

 

d)     Valoración o percepción del uso:

 

1.- Qué factor te haría dejar de usar Instagram:

El surgimiento de otro medio

Conseguir una estabilidad económica

No conseguir profesionalizar mi producción

Un escándalo, en relación a mi cuenta, en la red (que no trasciende este ámbito).

Un paso determinado de años que tengas planeados:

Otros

 

2.- Cuán importante es que te etiqueten una publicación donde apareces?

-       Fundamental

-       Mucho

-       Bastante

-       Poco

-       Irrelevante

 

3.- Cuán importante es que te etiqueten en una publicación donde aparece tu

        Trabajo?

-       Fundamental

-       Mucho

-       Bastante

-       Poco

-       Irrelevante

 

Valora cuan de acuerdo estas con las siguientes afirmaciones:

De acuerdo

Bastante de acurdo

Poco de acuerdo

Nada de acuerdo

Los # son importantes para la promoción de mi contenido

 

 

 

 

Los #son importantes para la descripción de mi contenido

 

 

 

 

Mantener un ritmo de publicaciones es importante

 

 

 

 

Mantengo un ritmo de publicaciones

 

 

 

 

Las ubicaciones que se introducen en la descripción del perfil; Son descriptivas            con respecto a la localización donde se realiza el trabajo

 

 

 

 

 

Anexo 2. Autorretrato (diciembre de 2019) que muestra la aplicación de un software facial en Instagram.


 

Anexo 3. Fichas de usuarios. En este caso, Zeiner.

Anexo 4. Notas registrando la actividad en stories de los sujetos.



[1] Convertirlo en un objeto irradiante per se y no como resultante de unas operaciones en el campo.

[2] En este sentido la lectura en verano de 2019 del libro Cultura y compromiso de Margaret Mead ([1970]2019, 41) fue relevante al encontrar la expresión “forma de vida” en sus páginas, al momento de referirse a la organización de las “culturas postfigurativas”.

[3] Parte de lo expuesto en este apartado fu entono a lo que giró mi participación en el COCA 2020. Esa charla, junto a una descripción de la misma y un link al PowerPoint (recomendable para ver muestras que aquí no trataremos) que se usó, se pueden encontrar en Llinares, 2020.

[4] Y esto solo tomando un capítulo de un libro. Sin embargo en otras obras dedicó más páginas a la cuestión. De igual modo, tampoco contamos artículos que han resultado de interés para otros antropólogos y que hemos podido ver reutilizados para sus usos concretos en el marco de la obra de turno.

[5] Algo importante a destacar de esta dedición es que apenas se realizó unos meses después de que apareciera el título en inglés. Lo cual indica que alguien desde la editorial de la UOC tuvo un buen ojo al momento de confeccionar el catalogo. No obstante, pese a que la universidad se oriente a las cuestiones digitales y Elisenda Ardèvol sea una pionera en esta cuestión, en España, no hay títulos explícitamente relacionados con el tema.

[6] En Gordo, et al (2018, 40-46) de una muestra sobre otros usos a estos análisis a gran escala. En este caso se analiza en twitter la presencia del discursos más apocalíptico y el más integrado con respecto a los nuevos medios.

[7] Otra autora cuyo trabajo queda por leer, y aprovecho ahora para mencionar, es la Maria J. Buixó (2017), quien nos recomendó Manuel Delgado.

[8] Nótese como puede resonar el artículo de G. Bueno de 2012, que hemos puesto antes de ejemplo de su obra, titulado “La ceremonia del diseño”.

[10] Compartí los primeros videos en YouTube. Un buen ejemplo es el grabado el 15 de diciembre de 2019: <<https://www.youtube.com/watch?v=rKYvWIiBpX0>>.

[11] Esto por ejemplo lo hice en tres ocasiones. La que me gustaría poner de ejemplo son los 3 stories (45 segundos) que dedicó al cantante española  Rosalía a agradecer a sus seguidores el haber llegado a los 10 millones de seguidores en su perfil de Instagram. Puede verse en: <<https://www.youtube.com/watch?v=v53XIh6DzRI>>

[12] En este sentido lo planteamos en contraste con otros libros más informales sobre “educación” o “maneras”. Un buen ejemplo que encontramos fue el reciente libro de la princesa Marie-Chantal de Grecia (2020) sobre maneras y etiqueta en familia.  En este libro (pp. 42-63) se dedica a dar consejos sobre el empleo de los nuevos medios en la educación de los niños por parte de la familia. Es de interés que opta por una educación que combine un uso restringido y un acceso gradual a las nuevas tecnologías (en ocasiones tan nuevas que sorprende que alguien se las pueda permitir [sistemas de realidad aumentada, relojes inteligentes…]), combinado con usos analógicos, como la escritura de cartas a mano. Esto último, curiosamente, en mi colegio, concertado católico, también se nos imponía durante el verano. Esta estrategia, no obstante, no sale de la nada, y como advierten Gordo et al (ídem., 149): “Lo importante ya no es el medio ni al exposición […]. Lo correcto y deseable ahora, en el mejor de los casos, es acompañar a los/as más jóvenes en sus experiencias digitales”, sin embargo sobre este acompañamiento cabe advertir (ídem., 116):

En no pocas ocasiones, las diferencias apreciadas en las socialización digital de los jóvenes puede deberse a la escasa alfabetización digital de sus padres/madres, lo cual implica un contexto familiar menos propicio para proveer un acompañamiento parental adecuado en la socialización digital de los más jóvenes

[13] Esto es una metáfora, no una referencia velada a la teoría de redes de Latour (2008) o de Reynoso (2012).

[14] Un buen ejemplo son algunas fichas que elaboré de estos usuarios. Retratando su estado de uso de las redes sociales (Anexo 3). También puede verse como intenté registrar su actividad  en internet en los stories durante periodos concretos, los cuales resultaron inútiles al no haber sistematizado dicho registro (Anexo 4). No obstante, esta última técnica es muy útil cuando se trata de trabajar con un perfil concreto, así es una metodología que sí que me fue de utilidad al analizar el perfil del @museodelprado (Llinares, 2020c)

[15] Puede encontrarse en mi canal de YouTube: << https://www.youtube.com/watch?v=pdcpDfjbRL8>>

[16] Disponible en mi blog Llinares (2020b). Disponible en: <<https://arturllp.blogspot.com/2020/02/citate-y-citame-pero-citemonos.html>>

[17] Cosa que también he estado trabajando recientemente, con el caso del Museo del prado y su cuenta de Instagram (@museoparado) en Llinares (2020c).

[18] Para una introducción amplia a la cuestión de la antropología del cuerpo véase le Breton (2019). La cuestión del cuerpo ha quedado plasmado de igual modo en dos sentidos. Por un lado, su modificación digital, por ej. Castro y Troncosos (2005); por otro lado, se ha estudiado su noción de lo público y lo privado, en el sentido concreto del cuerpo por ej. en Ardèvol y Gómez-Cruz (2012), y en un sentido más amplio en referencia al “espacio público” por ej. Delgado (2002).

[19] Más técnicas de trasplantación o conreo que de cestería, de creación de útiles para el trabajo en el campo, construcción de canoas para el transporte, etc.

[20] No son pocos los que se han preguntado en nuestra sociedad “¿Dónde ha ido la muerte?” (Eco, 2016, 249-252). Varios son los trabajos que han intentado dar respuesta a ello, es una clásica muestra de ello el libro de Philipe Ariès ([1975]2000) Historia de la muerte en Occidente. En el campo de las redes sociales esta duda también ha dado sus frutos. Dos buenos ejemplos son el empleo del # en el artículo de Gibs et al. (2015) “#Funerals and Instagram: Death, Social media and Platform vernacular”, y otro buen trabajo, aunque de marco más amplio, ya que se centra en la vida preparto y la posmorten, anquen también emplee el # metodológicamente, es el de Tama Leaver y Tim Highfield (2016) “Visualising Ends of de identity: Pre-Birth and Post-Deeath on Instagram”. Como entenderá el lector, este tema queda muy lejos de lo que concretamente ha dado de sí nuestra muestra, y además tampoco era de nuestro interés este tema ni al emprender el trabajo ni en su desarrollo.

[21] Quiero recordar que tanto Mauss como Binford se me presentaron en un marco más amplio de mis intereses por la Antropología, pero no iban necesariamente enfocados a este estudio sobre Instagram en un pricipio.

[22] Este es en especial uno de los motivos por los que hay una gélida ausencia del concepto reproducción en mi trabajo. Intenté hacer un acercamiento amistoso para con Bourdieu (2011), pero entre que su retórica de por sí me parece pomposa y que por lo general esta dice menos de lo que habla, terminé por rendirme definitivamente. A esto se suma una observación que hizo Gustavo Bueno (2018b) que nos advierte muy a las claras de la necesidad de revisar el uso de este término, por lo general difuso y, me atrevería a señalar, fetichizado:

La reproducción es un concepto industrial, donde los granjeros reproducen, si pueden ser clónicos, las ovejas y los caballos y el ganado para ajustarse a las demandas del mercado. Pero la reproducción es una metáfora tomada de la cultura precisamente, no al revés. La reproducción es, por ejemplo, la reproducción de una moneda a partir de un molde que se establece, o del troquel. Y así la forma es el troquel y cada moneda va reproduciendo, a ser posible, de un modo casi clónico, por lo menos a la escala que interesa, pero siempre con características de cada moneda que permitan que no se cuente dos o tres veces la misma moneda porque si no habría comercio. Es decir, incluso en el caso más claro de la reproducción, hay una reproducción crónica. Es imposible que hayan dos cosas idénticas.

[23] A modo de cometario, es interesante señalar que se encuentre dentro de la colección “Taurus Comunicación”.

[24] No obstante, el motivo fundamental por el que miré hacia la sociología era por al inmensa dificultad de encontrar algún trabajo que sintetizara los desarrollos de la antropología entorno  a la técnica y la tecnología. Uno de los pocos que encontré es el citado de Gimean Perret. Me vale en este punto contar lo siguiente. Mientras escribía esta memoria, al ir a añadir al referenciad el citado artículo, no encontraba ni al fecha ni el volumen de la revista, así que le escribí un correo directamente a la atora. Ella muy amablemente me dio la información y me indicó que ese artículo surgió a partir de sus intereses en torno a la cuestión de cara a su tesis doctoral (Perret, 2012). La he revisado y en sus dos primeros capítulos (pp. 34-85) dedica sendas páginas  esta cuestión. Ella misma me confirmaba vía correo, al comentarle yo que había visto esta parte de su trabajo, que era muy difícil de encontrar una síntesis sistemática y bien elaborada sobre la cuestión. Sin duda, estos capítulos de su tesis doctoral serán una opípara antesala a la lectura pormenorizada y de primera mano de otros autores.

[25] Reynoso (2012) desprende críticas similares sobre la aplicación de la teoría del actor-red de Latour.

[26] Conste que en este trabajo no dudamos de las capacidades de teóricos como Manuel Castells, así su observación en Comunicación y poder sobre las orientación multimodal de las redes de comunicación a partir de al digitalización la hemos hecho nuestra. Pero ahí mismo se hace evidente que, por ejemplo, no toca algoritmo de búsqueda a partir de lo # y se queda, pro muy interesantes que sean, en análisis clásicos del poder económico de medios de comunicación y lobbies informáticos (por ej. p 115, 117 y 291) o estudios estadísticos sobre representación política. los cuales, sin lugar duda tiene su importancia, pero no creemos que podamos decir lo mismo de cara a la antropología.

[27] En este sentido, Manovich (ídem., 21) dice:

Conviene destacar que la categoría software de medios es un subgrupo de la categoría software de aplicaciones, a  su vez, esta es un subgrupo de categorías software (que, a mi juicio, engloba no tan solo el software de aplicaciones, el software de sistemas y las herramientas de programación informática, sino también los servicios y las tecnologías de las redes sociales).

Igual, como él advierte, es una idea que únicamente atañe a su opinión. Pero como mínimo, y para empezar, es una opinión experta, tanto desde la teoría (es uno de los teóricos más reputados en su campo) como desde la práctica (ha trabajado en importantísimos centros de animación y programación, como Pixar).

[28] La organización en guiones es mía.

[29] Un libro que sí que hace una propuesta para retomar la idea de “lo humano” desde un nociones diferentes es el trabajo de Danowski y Viveiros de Castro (2019) desde el que ha sido llamado “perspectivismo amerindio” y el cual, estemos en mayor o menor acuerdo, tiene  mayores fundamentos antropológicos. Si bien, y resumidamente, es el mejor y máximo exponente de lo que G. Bueno (1987, 26-36) llamó “ilusión etnológica” :

La “ilusión etnológica” se lleva a cabo, o bien negativamente[Malinowsky]  –por la identificación intencional con las culturas concebidas como exteriores a la nuestra- o bien positivamente, por una suerte de interiorización de esas formas lejanas y primitivas en el seno de nuestra misma civilización, de tal suerte que sean las propias formaciones bárbaras las que, de algún modo, logren ser identificadas en nuestro propio campo [Levi-Strauss o J. Poirier]: no será ya preciso ni siquiera salir de Francia para disponerse al descubrimiento del “buen salvaje”.

(Ídem., 31)

Los nombres entre corchetes son los que el propio autor pone como ejemplos, pero lo hace en el siguiente párrafo en el texto original. Sin lugar a  dudas una obra que es el mejor ejemplo de este segundo grupo es el grueso volumen dirigido por Bourdieu (1999) La miseria del mundo. De momento, mi trabajo, no me atrevo a  clasificarlo.

[30] Esta es la única universidad del mundo con un master especializado en “Digital anthropology” <<https://www.ucl.ac.uk/anthropology/study/graduate-taught/digital-anthropology-msc>>.

[31] La comparación entre sociedades de la inversión de tiempos en sus respectivas actividades productoras y de mantenimiento ha ocupado muchas disputas. Uno de los mejores ejemplos del uso indiscriminado de este “barómetro” se encuentra en el clásico texto de M. Sahlins (1977) “La opulenta sociedad primitiva”. Se puede ver una concisa respuesta en Valdés del Toro (1977, 32-34).

[32] Esta expresión no se instala desde la telefonía inteligente. Es un préstamo del conocido como “impresión de pantalla” de los PC. EN la mayoría de teclados hay una tecla en el margen superior derecho con esta opción.

[33] Vemos que en España una editorial que sin duda ha dado un papel fundamental a estas nuevas tecnologías es la Editorial Deusto, la cual colabora con el thinktank Instituto Juan de Mariana. Estas dos instituciones son de corte neoliberal.

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