En el mundo contra el mundo: ascetismo intramundano.
Para Weber (1920) la búsqueda de sentido del mundo dentro de un orden dado conduce al uso de categoría teológicas, donde estas se determinan como insalvables y entorno a la cuales se intenta ordenar la actuación en la vida. Sin embargo existe un evidente contraste entre Cielo y la tierra. Esta insalvable distancia obliga a una actitud de búsqueda del bien. Así pues se parte de un hecho esencial: el mundo es injusto, deficiente o imperfecto. Estos tres términos son lo opuesto a la visión de lo divino, mismamente puede pensarse en el Dios católico, omnisciente, omnipresente y omnipotente. La aplicación a la vida de dicho proceso racionalizador, según weber, es lo que explica el proceso de ascetismo, pero este se puede dar en dos direcciones. Soren Kierkegaard escribía en múltiples entradas a su diario: me levanto, rezo, escribo 12 horas, rezo y me voy a dormir. El filósofo danés es un buen ejemplo del ascetismo extramundano. Su renuncia a una vida en pareja, su constante temor ...