La comunicación sagrado-profano
Carlos de la Torre (1997, 117) dice: Los rituales racistas, como todo ritual de sacrificio, cuenta con tres protagonistas: victimas, verdugos y espectadores. Las víctimas son los niños y niñas que hacen uso de sus derechos ciudadanos de acceso a la educación. Los verdugos son los educadores que trabajan en instituciones estatales y privadas. Los espectadores , que en la mayoría de las veces son acólitos de estos actos, son los blancos/mestizos compañeros de curso y sus padres de familia. (La cursiva es añadida) En su artículo, precario en muchos aspectos, de la Torre sostiene una comparación entre el sacrificio y el acoso que reciben los niños indígenas en algunas escuelas ecuatorianas. Si emprendo estas líneas con dicha cita no es por la brillantez de la misma, sino porque no servirá de objeto contra el cual esgrimir una teoría más completa y compleja del sacrificio. Así pues este será nuestro opuesto en aquel: “pensar es pensar contra alguien”. Ante todo, partiendo de las...